Discurso: ceremonia de incorporación

Comparto mi discurso pronunciado en la ceremonia de incorporación de graduados de la UPS-Q, realizado el 7 de junio de 2018.

 

¡Formar profesionales con carisma salesiano!

 

Gracias por su presencia.

Queridas graduadas y graduados de las Carreras de: Biotecnología de los Recursos Naturales, Contabilidad y Auditoría, Pedagogía, Psicología, Gerencia y Liderazgo, Ingeniería Mecánica, Ingeniería Eléctrica y Comunicación Social… Les damos la más cordial bienvenida en este día inolvidable.

Ha sido una gran responsabilidad para todos nosotros formar a sus hijos, nietos, hermanos, esposos, tíos, padres y amigos, que este día se incorporan. Esperamos haber cumplido.

Nos sentimos muy honrados de su opción por nuestra Universidad, la Universidad Politécnica Salesiana. Somos una institución de educación superior humanística y politécnica, reconocida por su calidad académica, responsabilidad social e incidencia intercultural.

Tenemos una misión pública, que es ampliar las oportunidades educativas de los jóvenes, preferentemente de los sectores populares. Nuestro espíritu salesiano busca ayudar a las personas a vivir con honestidad a través de una educación digna, productiva e innovadora, porque no hay peor dependencia que una sociedad sin educación.

Continuamos con nuestro esfuerzo permanente por vislumbrar el futuro, porque la Universidad debe ser la imaginación de un país. Porque la construcción del futuro no se puede basar solo en la recreación de pasados gloriosos, sino en ideas innovadoras y en nuevos caminos.

Recuerden siempre que su conocimiento debe ser usado con responsabilidad, que sus objetivos deben ser coherentes con los derechos de los otros; y, no olvidar, que antes de ser profesionales son personas. De esa gran elección depende la sociedad en la que vamos a vivir a futuro.

Ustedes son ahora parte de una juventud privilegiada con educación universitaria y este privilegio implica obligaciones, servicio y compromisos. Recuerden que la inteligencia es un don, pero que la generosidad es una actitud. Sean exigentes con ustedes mismos, porque es un condicionante para poder exigir a los demás.

No acepten verdades reveladas, ejerciten siempre su espíritu crítico, destierren el racismo y la discriminación. En su quehacer profesional escuchen, no impongan, dialoguen.

No orienten sus vidas, ni su trabajo, ni su ejercicio profesional, por la necesidad de obtener la aprobación de otros. Definan sus propios criterios de triunfo y superación. Tomen en cuenta que la realización depende de las oportunidades que tenemos para aprender y de la capacidad de construir.

Si nos asumimos como Salesianos, es decir, ciudadanos y ciudadanas que trabajamos con responsabilidad, sensibilidad social, reflexión crítica y transparencia. Entonces, la medida de nuestro éxito como Universidad, no será que puedan aplicar lo que sus profesores les enseñamos, sino que sean capaces de servir y ser un aporte a su país.

Están a minutos de hacer su promesa profesional, justo ahora que enfrentamos una crisis de integridad, que se evidencia en la pérdida del carácter solemne de la palabra de las personas; pues los juramentos, compromisos, acuerdos y promesas, son quebrantados de la manera más frívola, en una especie de contratos desechables, que miran con indiferencia las responsabilidades y compromisos, que como seres humanos y profesionales tenemos frente al mundo. ¡Por favor, no pierdan su palabra ni olviden su compromiso!

Recuerden que el ejercicio de la profesión requiere de paciencia, dedicación y entrega; capacidad en el manejo de los conocimientos para resolver problemas y, sobre todo, ética profesional. Nos encontramos en un momento en el que nuestra sociedad requiere de profesionales competitivos, creativos, propositivos, dinámicos y eficientes; pero requiere también de seres humanos más sensibles que garanticen en su accionar profesional: procesos de diálogo, relaciones positivas, respeto y toma de decisiones constructivas.

Por ello, el carácter que confiere esta ceremonia de incorporación es también el reconocimiento a todo su esfuerzo. La muceta y el birrete representan su traje académico, el de profesionales titulados, que desde hoy deben llevarlo con orgullo y dignidad.

Su prestigio en el desempeño de cada una de sus profesiones, será para nosotros un capital de confianza, que ratifica nuestra razón de ser. Si alguna ventaja tenemos como Universidad, esa es la impronta de ser Salesianos, de formar profesionales hombres y mujeres con carisma salesiano, compromiso y sentido social.

Finalmente, como buenos cristianos, no se olviden de Dios que guía nuestra vida; ni del respeto, la lealtad, el afecto, la alegría y la solidaridad.

¡Hagan de su profesión, un ejercicio de vida!

A todos ustedes, el mayor de los éxitos.

 

María del Carmen Ramírez

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